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Un fuerte sistema de tormentas azotó con violencia el sudeste santiagueño, dejando un saldo de importantes daños materiales y gran preocupación en los pobladores. El fenómeno, que incluyó vientos intensos y caída de granizo, tuvo su epicentro en Los Juríes y Añatuya, aunque sus efectos se extendieron también hacia las ciudades de Bandera y Herrera.

Los Juríes: ráfagas y bloqueos

La ciudad de Los Juríes resultó ser uno de los puntos con mayores complicaciones. La violencia del viento derribó numerosos árboles de gran porte en diversos sectores urbanos. Varios de estos ejemplares quedaron tendidos sobre la calzada, bloqueando parcialmente el tránsito y obligando a un despliegue inmediato de cuadrillas municipales para despejar las calles. Según los primeros informes, afortunadamente no se registraron heridos.

Impacto en Añatuya y Herrera

En la "Capital de la Tradición", el temporal golpeó con fuerza, especialmente en sectores como el barrio Las Malvinas. La caída de ramas y la intensidad de las ráfagas generaron escenas de tensión entre los vecinos, quienes capturaron en imágenes la magnitud del evento meteorológico.

Por su parte, en la localidad de Herrera se registró un fenómeno particular: una intensa caída de granizo "en seco". Durante varios minutos, piedras de hielo de tamaño considerable cubrieron patios y calles antes de que comenzara la precipitación pluvial, sorprendiendo a los habitantes de la zona.

El coletazo en Bandera

La ciudad de Bandera también sufrió las consecuencias del sistema climático, aunque con una intensidad levemente menor en comparación con sus vecinas. Si bien se reportaron ráfagas y episodios de granizo, no hubo informes iniciales de daños de gravedad, manteniéndose la comunidad en estado de alerta debido a la inestabilidad que persiste en la región.

Alerta continua

Este nuevo evento climático vuelve a poner de relieve la vulnerabilidad del sudeste de Santiago del Estero ante fenómenos extremos. Las autoridades locales de las diferentes ciudades afectadas continúan trabajando en la evaluación de daños y en la asistencia a los sectores que sufrieron voladuras de techos o caída de servicios, mientras el pronóstico mantiene la vigilancia sobre la evolución del clima en las próximas horas.